lunes, 7 de abril de 2008

SACÁNDOLE LA MUGRE A VIEJAS COSAS.

Si yo tuviera que mencionar una banda de rock que me pegó y muy fuerte cuando la empecé a escuchar, no dudaría en citar a King Crimson. La conocí de casualidad, y pareciera que los grandes aconteciemientos tienen lugar así, habrá sido allá por principios de los 80s. Estábamos hablando de música con una compañera del trabajo bastante más grande que yo, y me refirió un disco de un grupo llamado King Crimson, con una tapa blanca y que lo que más recordaba era que tenía un tema que se llamaba Easy Money. Yo conocía muy por arriba algún que otro material de KC pero más actual. Me puse a buscar y lo encontré en una disquería de usados. El disco se llama "Larks' Tongues in Aspic" (lenguas de alondra en aspic), y el pasado 23 de marzo se cumplieron 35 años de su edición.



Después de 3 o 4 escuchadas, me pregunté: "¿qué pasa acá?". Terrible. Nunca había escuchado nada parecido. Easy Money es uno de los temas cantados del disco, pero a mí me impresionaron mucho más los instrumentales. Arrasan los oídos de cualquier escucha. El tema que da nombre al álbum, dividido en dos partes... el hipnótico "The Talking Drum" (ese bajista es un animal, pensaba). Comencé a tener la sensación de que ya nada sería igual para mí. Más adelante, en charlas con amigos o conocidos me encantaba pelearme con otros fans, más seguidores del Crimson de los 80s (con Adrian Belew y Tony Levin) que de la vieja formación (con Bill Bruford, John Wetton y David Cross), concluyendo, después de un tiempo, que la vieja, que se separó en 1974 es quizás la que menos adeptos tuvo. Cosa que a mí nunca dejará de resultarme curiosa.


King Crimson en 1974: de izq. a der., John Wetton, David Cross, Robert Fripp y Bill Bruford.

Nos habremos encontrado años más tarde en algún concierto (en verdad, desde la primera vez que Robert Fripp vino por acá no dejé de ir a verlo nunca), en el Ópera con los dos tríos, con sus alumnos del Guitar Kraft, con los Soundscapes y Frippertronics, con el G3 de Joe Satriani y Steve Vai, aunque recuerdo muy especialmente el del Teatro Cervantes en el '94. El músico al servicio de su público. El tipo (hablo de Fripp) tenía por costumbre observar un ratito antes cómo estaba de público la sala. Y se mandaba al escenario por entre el público. A mí me ocurrió algo singular ese día, llegué unos minutos antes y me paré detrás de la última fila. Miraba para qué lado tenía que estar mi ubicación y en eso me doy cuenta de que lo tenía a don Robert parado justo al lado mío, pero ni bien me di cuenta giró y se fue caminando muy tanqui, entre vítores, hacia el escenario. Ah, y además propuso que el público le hiciera preguntas así que no me quise perder la chance de hacerlo y lo hice. Al finalizar el show terminaron dando otro mini concierto en el hall de entrada del teatro, con todo el público ahí, casi subiéndoseles encima. Una experiencia difícil de olvidar, aunque conociéndolo un poco a Fripp, todo es posible.

Hoy, buscando otra cosa, me encontré con Larks' y me empezaron a pasar un montón de cosas por la memoria. Y pensé, por qué no hablar un poco de esto.

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