Mr. Don Airey, próximo a cumplir 60, que ha participado en los créditos de cerca de 200 álbumes a lo largo de su historia con el rock y con gente que va desde Andrew Lloyd Webber hasta Black Sabbath, se decidió y finalmente editó su 2do. álbum en solitario, el 1ro. en exactamente 20 años, luego de aquel “K2” de 1988. El disco se lanzó hace un par de meses, justo por los días en que estaba aquí en Sudamérica con Deep Purple, y se llama “A Light in the Sky”.
Quizás no tanto como con K2, este nuevo trabajo es, según las propias palabras de Don “un viejo anhelo, ya que desde muy joven estuve interesado en la astronomía (de hecho vivió muy cerca de un círculo de astrónomos en Cambridge), tengo mi telescopio y mi colección de libros sobre el origen del Universo…”y todas esas cosas típicas de los que somos aficionados a esta ciencia. En lo que sí quizás se parezcan es que ambos son temáticos, se mueven alrededor de un concepto.
Si dijimos que el disco salió en medio de una gira de DP, aquí podemos hacer la primera acotación: en algunos solos de la gira se puede escuchar una melodía con una lejana connotación de aquel “Blade Runner Credits”, de Vangelis, para algún descolgado, el incombustible otrora tema de “Fútbol de Primera”, ahora utilizado a morir por TyC Sports. Bien, el cd arranca, como no podía ser de otra forma con una pequeña intro llamada Big Bang, pero a continuación se enlaza con el tema de la mentada melodía, se trata de “Ripples in the Fabric of Time”. Instrumentalmente irreprochable. Ahí es donde comienza realmente el disco. Luego se suceden cosas como Andrómeda M31, con una exquisita intervención de Rob Harris, guitarrista de Jamiroquai, punteándose la vida sobre las notas de un majestuoso piano, arropado con un elegante órgano, muy en el estilo John Michell de Arena. Después se le sumarán los Polyphonics y otro solo de guitarra para colgar de un cuadrito. En verdad, todo un acierto haber llamado a este Harris, a quien creo tener visto del año pasado cuando nos visitó “You know, this boggie is for reaaaal…”. Como también lo es haber llamado a Lidia Baich, la misma violinista austríaca, y muy bonita por cierto, que ya participara junto a Don de una gira con más amigos hace un par de años, los que hayan escuchado el bootleg “The Master of the Keys and a Lovely Violin” sabrán de qué estoy hablando. Quiero decir también que Baich ha venido a tocar varias veces a nuestro país, invitada por diversas asociaciones musicales. Pero, su papel en “Into Orbit” es de ensueño, descomunal, de una calidad sin par. De esos músicos –músicas, en este caso- que les va perfecto cualquier estilo. Solos paganinescos, crimsonianos y hasta con un corte muy a lo Kansas de los ‘70s, en un extraodinario duelo con el piano. Una delicia. Si hacen click en el reproductor lo podrán escuchar.
boomp3.com
Killer, del álbum de Cozy Powell "Over The Top", 1979.
Es así. Seguramente este disco no será la bomba de 2008, ni aparecerá en las grandes crónicas de las grandes revistas musicales del circuito internacional. Pero sí será una referencia importante para los seguidores de esta música señalada como metal melódico o rock melódico, y vuelvo a utilizar el calificativo incombustible, que resiste como nada el paso del tiempo.
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