Vaya coincidencia, nacieron, primero, Roberto Sánchez, más popularmente conocido como Sandro, aquí nomás, en Valentín Alsina; y en Hounslow, un barrio de Londres, un poco más lejos, Ian Gillan, cantante de Deep Purple. Uno de los cantantes que tuvo Deep Purple en realidad, y que ni siquiera fue su primer cantante. Pero eso es lo de menos.
Vaya coincidencia también, perteneciendo a mundos completamente diferentes, ambos tuvieron desde muy jóvenes un especial interés por ese particular movimiento que rápidamente ganaba adeptos llamado rock and roll. Y quizás la más llamativa de todas, aunque en el caso de nuestro ícono argentino se hiciera más evidente, es que ambos tuvieron “la influencia” que los empujó a hacer lo que finalmente hicieron: Elvis Presley. En el caso de Sandro, se podría decir que consiguió imitar muy bien los movimientos escénicos del Rey, y no tanto sus dotes vocales, aunque voz no se puede negar que nunca le faltó, en tanto que en el caso de Guillan era un verdadero fanático del Baby King. Se conocía casi todas las letras de sus canciones, y podía recitar de memoria todas las letras del disco Hotel de Corazones Destrozados. Y se puede decir que su tono de voz lo ayudó a emularlo bastante bien, especialmente en las primeras épocas de Purple.
Después, como es sabido, Sandro y Gillan tomaron caminos distintos. Pero siempre rumbo al suceso.
Guillan: nunca me olvidaré la baranda a cerveza que tenías a la salida de Obras, cuando nos saludamos. Pero fuiste muy gentil igual.
¡Felicidades a ambos!
(Esta imágenes son de los primeros tiempos de Purple, como para ilustrar esa similitud en el estilo vocal de Elvis. Por otra parte, elegí este clip por lo que hace Blackmore casi terminando el tema. Cosas típicas de Blackmore, no se tomaba muy en serio los playbacks.)
Fireball, 26/3/71. No es Sótano Beat ni Voltops.
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