miércoles, 8 de octubre de 2008

¡QUÉ ROJA ERA MI FERRARI!

La vez pasada miraba la carrera de F1 de Singapur, la primera que se corrió de noche. El desarrollo tecnológico que ha habido en estos últimos 15-20 años es asombroso, acompañado desde ya por infraestructuras acordes a tamaño esfuerzo. Hay circuitos que provocan tanta admiración como los autos. Y por un instante, cada tanto, me pasan por la cabeza los viejos y lindos recuerdos de esas épocas en que al menos los argentinos teníamos un representante en la categoría. ¡Qué lejos quedaron esos tiempos! Claro, no solamente los tiempos nos quedan lejos a los argentinos. Hoy, todo nos queda lejos.

¿Volverán algún día esos momentos de sufrimiento y de gloria cuando los veía desde la popular pasar raudamente por la “ese” del Ciervo? Siempre, desde ya, con algún compatriota en pista que esté a la altura de las circunstancias. Yo jamás pierdo las esperanzas.


Carlos Reutemann, a bordo de la Ferrari 312 T3, durante el Gran Premio de los EE. UU. de 1978, Costa Oeste, en Long Beach, una de las cuatro carreras que ganó nuestro compatriota ese año.

No hay comentarios: