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lunes, 20 de abril de 2009

Y… TENDRÉ QUE VOLVER AL CINE.

Se viene nomás la película de la Bestia, “Flight 666” resultante del Somewhere Back In Time Tour que anduvo por estas comarcas hace poco tiempo. La novedad es que serán las primeras proyecciones en Alta Definición en nuestro país, siendo que ya hubo un anticipo pero en Brasil, el 14 de marzo pasado en Rio.


Por cuanto la exhibición será en formato digital, además de las imágenes en HD, el sonido es 5.1, lo que hace que se podrá ver únicamente en las salas equipadas a tal efecto.





Me causó bastante gracia observar el trailer y verlo a Bruce Dickinson con el uniforme de comandante del Ed Force One, un Boeing 757, de hecho es él mismo quien lo pilotea a lo largo de toda la gira mundial.


Una experiencia que siempre vale la pena. Después de todo, Iron Maiden es mucho más que una banda de rock: es un transmisor de emociones.


lunes, 30 de marzo de 2009

EN ALGÚN LUGAR, YENDO ATRÁS EN EL TIEMPO.


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Hasta aquí no he hecho otra cosa que traducir el nombre del tour que trajo otra vez a los Irons a la Argentina. El sábado, en Vélez, comentábamos con un amigo, no sin reírnos de buena gana, sobre eso que ya es todo un clásico en los conciertos de Maiden, cuando Bruce Dickinson sale a revolear la bandera británica mientras canta “The Trooper”. Y la reacción de la gente, reprobando el acto, y putéandolo a Bruce no sólo en inglés, en cuarenta idiomas más. Y el tipo, hay que decir que se la banca piola. Aunque después de eso todo vuelva a la normalidad.
-“Dickinson hace mucho que explicó el sentido de la bandera en ese tema”.
-“Y aquí parece que la gente no se da por enterada”, contesté.
-“Y lo más gracioso es que no solamente le ha pasado hoy, le ha pasado las veces anteriores también”.
-“Y el tipo dijo que a él no le importa. Que lo va a seguir haciendo. El tipo no es ningún pescado y sabe perfectamente que hubo una guerra hace 30 años”, le señalé.
Habrán pasado 10 minutos y alguien me tocó la espalda. Era un viejo conocido, Hernán, a quien solía ver frecuentar la radio en los tiempos que, vaya casualidad, La Doncella vino por primera vez al país. Recuerdo con qué ansias todos esperábamos ese momento, y ese mismo día me enteré en la radio que debería hacer las veces de reportero del recital. Convinimos que se haría por vía telefónica y así se hizo. Él la escuchó, y quiso venir a hablar conmigo un día. Ahí nos conocimos.
-“A mí este tipo de cosas siempre me pasan con Maiden”, le dije.
-“¿Qué cosas?”
-“Esto de los reencuentros y los recuerdos. Lo único que falta es que aparezca Julio.”
-“¡A Julio dejálo con los Beatles, ja ja!” (Y nos reímos todos).





-->A la salida, retomando un poco el tema de la bandera, yo recordaba lo que me pasó el día que empezó el conflicto de Malvinas. Y allí, extrañamente, también estaba Maiden. Si a uno le preguntan “¿en dónde estabas?” o “¿qué estabas haciendo?” cuando tuvo lugar algún acontecimiento grande, de esos que marcaron la historia para siempre, seguramente lo recuerda. A mí me ocurrió que, ese 2 de abril de 1982 andaba yo mirando vidrieras en la Galería Jardín. Al llegar a la disquería, dije “¡Eureka!”, allí estaba, la flamante tapa de “The Number Of The Beast”. Me habré quedado baboseándome media hora, más o menos, el local estaba cerrado y no podría preguntar el precio. Y ahí pasó quizás lo único que podría sustraerme de la hipnosis. En eso, comencé a sentir unos cánticos, no debería ser de un grupo de más de 10 o 12 chicos de mi edad, que correteaban con una bandera argentina por Florida.


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Me acerqué a uno de ellos y le pregunté:

-“¡Qué pasó!”

-“¿Cómo? ¿No te enteraste? ¡Los militares recuperaron Las Malvinas! ¡Vamos carajo!”

Para mí fue el comienzo de todo este asunto de interesarse por la política y revisar un poco la historia. Y para el país fue el comienzo de una historia de la que todos nos debemos una revisión.