Mostrando entradas con la etiqueta POLÍTICA ARGENTINA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POLÍTICA ARGENTINA. Mostrar todas las entradas
viernes, 18 de julio de 2014
ARGENTINA ME MATA.
Argentina es ese país donde sus habitantes hablan en español, actúan como italianos y pretenden vivir como ingleses.
Argentina es un país de derecha cuyos habitantes creen que son de izquierda.
Argentina es un país adolescente. Cree firmemente tener una patria tercermundista cuando su país no lo es.
Argentina es un país antisemita pero donde sus habitantes dicen que su límite es cualquier cosa que tenga que ver con el nazismo. No obstante ello, tiene una de las comunidades judías más importantes del mundo.
Argentina es un país que celebra 30 años de democracia pero el 70% de su población no cree en sus instituciones, sino más bien en que necesita ser gobernada por un caudillo.
Argentina es un país que celebra 30 años de democracia, pero la mitad de su electorado no cree que votando vaya a cambiar su situación, que gane quien gane, lo va a perjudicar igual. EEUU por ejemplo, es exactamente al revés: siendo que allí el voto no es obligatorio, la mitad de la gente en condiciones de votar no lo hace porque considera que independientemente de quien gane, no será perjudicada.
¿Buenos Aires me mata? ¿Y Argentina?
jueves, 28 de julio de 2011
DE LA MANO DEL FÚTBOL, NOS FUIMOS A LA B.
En mis tiempos de adolescente (hace muchisisísimos años) los hinchas de Boca solíamos tener un cantito predilecto cuando jugábamos contra Racing, allá por 1978, aprox. "De la mano de Villa, se van a la B... para nunca, para nunca más volver!". Sucede que la institución de Avellaneda había hecho recientemente una importante erogación (fue el pase récord en su momento), comprándole a Julio Ricardo Villa a Atlético Tucumán. Pero tal iniciativa no obtuvo sus réditos deportivos, muy por el contrario, Racing hizo en esos tiempos una penosa campaña y casi desciende de categoría.
Hoy, recurriendo a esos mismos versos, podría afirmar perfectamente que como sociedad, y de la mano de la máxima pasión (o una de las que más) de nuestro pueblo, nos hemos ido indefectiblemente a la B.

A propósito, los otros días me referí al tema charlando con amigos sobre la caída en picada del prestigio futbolístico argentino, y no sólo a nivel selecciones, sino también a nivel equipos, y que tiene su exacto correlato con lo que nos pasa a nivel dirigencial, ya no sólo en lo que atañe a lo futbolístico, sino como país.
Si a alguien le sorprende cómo le va a Uruguay, y cómo le va a Argentina, deténgase un instante a observar cómo se desarrollan los acontecimientos a ambas orillas. Uruguay tiene una dirigencia seria, y traslada eso a los temas del fútbol (no estoy diciendo que sean un país maravilloso, por favor), y los resultados aparecen. La Argentina ha adoptado una forma de hacer las cosas que vive a contramano de la oferta oriental, no nos interesa el respeto por la norma, el respeto por la prensa es un bonito recuerdo, y lo único que importa es llevar adelante todo de manera prepotente, autoritaria, sin escuchar opiniones -importa mucho más el interés político de los gobernantes de turno- y los resultados no pueden ser otros.
Algo habrá que hacer. Pensar no dos, sino cuatro veces, nuestro voto en octubre. Creernos nuestro propio relato como nación puede alcanzar por un tiempo, pero eso, por más que le busquemos la vuelta, tiene fecha de vencimiento.
Hoy, recurriendo a esos mismos versos, podría afirmar perfectamente que como sociedad, y de la mano de la máxima pasión (o una de las que más) de nuestro pueblo, nos hemos ido indefectiblemente a la B.

A propósito, los otros días me referí al tema charlando con amigos sobre la caída en picada del prestigio futbolístico argentino, y no sólo a nivel selecciones, sino también a nivel equipos, y que tiene su exacto correlato con lo que nos pasa a nivel dirigencial, ya no sólo en lo que atañe a lo futbolístico, sino como país.
Si a alguien le sorprende cómo le va a Uruguay, y cómo le va a Argentina, deténgase un instante a observar cómo se desarrollan los acontecimientos a ambas orillas. Uruguay tiene una dirigencia seria, y traslada eso a los temas del fútbol (no estoy diciendo que sean un país maravilloso, por favor), y los resultados aparecen. La Argentina ha adoptado una forma de hacer las cosas que vive a contramano de la oferta oriental, no nos interesa el respeto por la norma, el respeto por la prensa es un bonito recuerdo, y lo único que importa es llevar adelante todo de manera prepotente, autoritaria, sin escuchar opiniones -importa mucho más el interés político de los gobernantes de turno- y los resultados no pueden ser otros.
Algo habrá que hacer. Pensar no dos, sino cuatro veces, nuestro voto en octubre. Creernos nuestro propio relato como nación puede alcanzar por un tiempo, pero eso, por más que le busquemos la vuelta, tiene fecha de vencimiento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
