¿Cómo se puede evitar que vuelvan a ocurrir esos totalitarismos?
“Hay que comenzar en la infancia, con la educación. El comportamiento humano no es genético sino epigenético, el niño de dos o tres años ASUME EL AMBIENTE EN EL QUE VIVE, y también el odio por el diferente y todas esas cosas atroces que han
pasado y que pasan todavía”.
"Las tribus africanas tienen una frase muy aleccionadora (Hace falta toda una tribu para educar a un niño) y es sabido y poco aplicado que los primeros años de vida son los que forman el comportamiento y actitud del futuro hombre en su vida
intelectual y social".
Lo anterior significa entonces, que en cualquier momento puede volver el fascismo. “En los momentos críticos prevalece más la componente instintiva del cerebro, que se camufla de raciocinio y ANIMA A LOS JÓVENES A RAZONAR COMO SI FUERAN PARTE
DE UNA RAZA SUPERIOR”.
El comportamiento del hombre hoy sigue siendo primitivo, “el hombre imponía su poder por la fuerza física y no por la mental. Y con la fuerza física puedes ser maletero, pero no un genio”.
Concluye Levi: “Lo importante es vivir con serenidad, y pensar siempre con el hemisferio izquierdo, no con el derecho. Porque ése lleva a la Shoah, a la tragedia y a la miseria. Y puede suponer la extinción de la especie humana”.
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martes, 25 de febrero de 2014
EL FACTOR HEMISFERIO.
Lo que sigue fue merecedor de un Premio Nobel de Medicina en 1986, que recayó en las manos de la Doctora Rita Levi Montalcini, italiana, fallecida a los 103 años de edad en 2012.
En resumen, su descubrimiento del FACTOR DE CRECIMIENTO NEURONAL (1951), derivó en las siguientes conclusiones científicas (entre comillas van sus textuales palabras):
“De las grandes desdichas de la humanidad, la culpa la tiene el hemisferio derecho del cerebro. Lo tenemos poco desarrollado y ES LA ZONA A LA QUE APELAN LOS DICTADORES PARA QUE LAS MASAS LES SIGAN. Todas las tragedias se apoyan siempre en ese hemisferio, que desconfía del diferente”.
“El cerebro límbico no ha tenido un desarrollo somático ni funcional. Y, desgraciadamente predomina sobre el otro. Todo lo que pasa en las grandes tragedias se debe al hecho de que ESTE CEREBRO ARCAICO DOMINA AL DE LA VERDADERA RAZÓN.
Por eso debemos estar alerta. HOY PUEDE SER EL FIN DE LA HUMANIDAD“.
“En todas las grandes tragedias se CAMUFLA la INTELIGENCIA y el RAZONAMIENTO con ese INSTINTO DE BAJO NIVEL. Los regímenes totalitarios de Mussolini, Hitler y Stalin convencieron a las poblaciones con ese raciocinio, que ES PURO INSTINTO y
surge en el origen de la vida de los vertebrados, pero que NO TIENE QUE VER CON EL RAZONAMIENTO”.
“El peligro es que aquello que salvó al australopithecus de sus depredadores cuando bajó del árbol siga predominando.”
¿Cómo se puede evitar que vuelvan a ocurrir esos totalitarismos?
“Hay que comenzar en la infancia, con la educación. El comportamiento humano no es genético sino epigenético, el niño de dos o tres años ASUME EL AMBIENTE EN EL QUE VIVE, y también el odio por el diferente y todas esas cosas atroces que han
pasado y que pasan todavía”.
"Las tribus africanas tienen una frase muy aleccionadora (Hace falta toda una tribu para educar a un niño) y es sabido y poco aplicado que los primeros años de vida son los que forman el comportamiento y actitud del futuro hombre en su vida
intelectual y social".
Lo anterior significa entonces, que en cualquier momento puede volver el fascismo. “En los momentos críticos prevalece más la componente instintiva del cerebro, que se camufla de raciocinio y ANIMA A LOS JÓVENES A RAZONAR COMO SI FUERAN PARTE
DE UNA RAZA SUPERIOR”.
El comportamiento del hombre hoy sigue siendo primitivo, “el hombre imponía su poder por la fuerza física y no por la mental. Y con la fuerza física puedes ser maletero, pero no un genio”.
Concluye Levi: “Lo importante es vivir con serenidad, y pensar siempre con el hemisferio izquierdo, no con el derecho. Porque ése lleva a la Shoah, a la tragedia y a la miseria. Y puede suponer la extinción de la especie humana”.
¿Cómo se puede evitar que vuelvan a ocurrir esos totalitarismos?
“Hay que comenzar en la infancia, con la educación. El comportamiento humano no es genético sino epigenético, el niño de dos o tres años ASUME EL AMBIENTE EN EL QUE VIVE, y también el odio por el diferente y todas esas cosas atroces que han
pasado y que pasan todavía”.
"Las tribus africanas tienen una frase muy aleccionadora (Hace falta toda una tribu para educar a un niño) y es sabido y poco aplicado que los primeros años de vida son los que forman el comportamiento y actitud del futuro hombre en su vida
intelectual y social".
Lo anterior significa entonces, que en cualquier momento puede volver el fascismo. “En los momentos críticos prevalece más la componente instintiva del cerebro, que se camufla de raciocinio y ANIMA A LOS JÓVENES A RAZONAR COMO SI FUERAN PARTE
DE UNA RAZA SUPERIOR”.
El comportamiento del hombre hoy sigue siendo primitivo, “el hombre imponía su poder por la fuerza física y no por la mental. Y con la fuerza física puedes ser maletero, pero no un genio”.
Concluye Levi: “Lo importante es vivir con serenidad, y pensar siempre con el hemisferio izquierdo, no con el derecho. Porque ése lleva a la Shoah, a la tragedia y a la miseria. Y puede suponer la extinción de la especie humana”.
martes, 18 de febrero de 2014
SOBRE VENEZUELA.
Quisiera hacer una pequeña observación sobre el tema Venezuela. Todos los días veo 8.500 posts por segundo sobre la situación de ese país. Me parece bárbaro que la gente se interese por la defensa de la Democracia (yo, si de algo soy militante en la vida, es justamente de ese estilo de sociedad), pero quiero decirles: la misma sociedad que repudia estos regímenes ultra autoritarios, ha venido votando en esta década autoridades nacionales que se han manifestado abiertamente en favor de sistemas como el que ahora impera en Venezuela, de la misma forma que lo hizo con el anterior presidente de esa nación, ya fallecido; también con gobiernos como el de Nicaragua, cuya máxima figura es uno de los políticos más corruptos del mundo; hizo lo mismo con otro mandatario poco afecto a los deberes republicanos y democráticos que gobernó Honduras hasta 2009; mantiene o mantuvo relaciones tan afectivas como estrechas con varios países de corte netamente totalitario como Libia, Irán, Siria, Angola, Cuba y si a nuestra presidenta se le diera la oportunidad, seguramente viajaría para sacarse varias fotos a los besos y abrazos con el presidente de Corea del Norte, probablemente el dictador más sanguinario del planeta. Y por supuesto, nótese que en estos años, no es casual que nuestro gobierno mantenga relaciones poco estables (por no decir bastante malas) con los países vecinos que sí tratan, con sus más y sus menos, de llevar adelante proyectos que propicien sistemas más republicanos y democráticos. Ni hablemos ya de las democracias más consolidadas del mundo. Esos países no son ejemplos de absolutamente nada para nosotros y representan la peor peste mundial.
Hay una palabrita bastante simpática en nuestro castellano: coherencia. Entonces, me parece: tarde llegamos. Ojo, estos son los tiempos donde los pueblos empiezan a pagar la factura de lo que antes no vieron o no quisieron ver. Toda esta clase de gobiernos que les mencioné, jamás pagan la boleta. Siempre la paga el infeliz de a pie.
jueves, 17 de diciembre de 2009
AUTORITARISMO.
El autoritario privilegia su ego por sobre cualquier doctrina o ideología.
El autoritario exige a cambio de concesiones que resultan no ser tales, sino derechos preestablecidos.
El autoritario pide que todos lo escuchen sin escuchar a nadie.
El autoritario da órdenes sin plantearse sus consecuencias mediatas. Por lo tanto, nadie debería esperar de él estrategias para favorecer al conjunto ni políticas de largo plazo.
El autoritario siempre cree ser la persona indicada en el momento preciso.
El autoritario obra con total convencimiento de su acción, especulando permanentemente con que los demás también tienen su mismo perfil autoritario.
El autoritario siempre señala responsabilidades ajenas si se trata de evaluar el pobre estado de su administración, producto de su propia impericia.
El autoritario no puede subsistir si no tiene a la mentira como recurso permanente.
El autoritario se mune de una herramienta primordial para su accionar: la obsecuencia de algunos pocos de sus dirigidos.
El autoritario echa mano de la descalificación cuando escucha o lee algo contrario a sus intereses.
El autoritario denigra, denuesta y humilla sin sentimiento de culpa.
El autoritario jamás reclama respeto para sí mismo, para eso cuenta con un arma mucho más eficaz, el miedo.
El autoritario no tiene ningún escrúpulo a la hora de quebrar cualquier norma establecida, como tampoco lo tendrá para promover cualquier legislación o disposición que oculte lo ilegal detrás de lo legal.
El autoritarismo, en definitiva, no hace otra cosa que demostrar la escasa capacidad que se tiene para ejercer la autoridad.
El autoritario exige a cambio de concesiones que resultan no ser tales, sino derechos preestablecidos.
El autoritario pide que todos lo escuchen sin escuchar a nadie.
El autoritario da órdenes sin plantearse sus consecuencias mediatas. Por lo tanto, nadie debería esperar de él estrategias para favorecer al conjunto ni políticas de largo plazo.
El autoritario siempre cree ser la persona indicada en el momento preciso.
El autoritario obra con total convencimiento de su acción, especulando permanentemente con que los demás también tienen su mismo perfil autoritario.
El autoritario siempre señala responsabilidades ajenas si se trata de evaluar el pobre estado de su administración, producto de su propia impericia.
El autoritario no puede subsistir si no tiene a la mentira como recurso permanente.
El autoritario se mune de una herramienta primordial para su accionar: la obsecuencia de algunos pocos de sus dirigidos.
El autoritario echa mano de la descalificación cuando escucha o lee algo contrario a sus intereses.
El autoritario denigra, denuesta y humilla sin sentimiento de culpa.
El autoritario jamás reclama respeto para sí mismo, para eso cuenta con un arma mucho más eficaz, el miedo.
El autoritario no tiene ningún escrúpulo a la hora de quebrar cualquier norma establecida, como tampoco lo tendrá para promover cualquier legislación o disposición que oculte lo ilegal detrás de lo legal.
El autoritarismo, en definitiva, no hace otra cosa que demostrar la escasa capacidad que se tiene para ejercer la autoridad.
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