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jueves, 15 de diciembre de 2011

TOC (trastorno obsesivo-compulsivo).

Es curioso cómo la administración kirchnerista arremete y arremete contra los dos mejores componentes informativos de la Argentina, Clarín principalmente, y La Nación en menor medida, en un país con una población adulta que vive casi completamente ajena a los hechos que generan información importante y necesaria para una nación.



Yo creo que, que Cristina haya tenido un 54 % de adhesiones, nos exime de cualquier comentario al respecto. ¿Para qué querría nuestro gobierno obtener el control absoluto de la información, entonces?

Me permito agregar: (se entiende lo que quiero decir, ¿no?) sería como prohibir la venta de libros en un pueblo lleno de analfabetos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

INFORMACIÓN (TODOS LA NECESITAMOS).

El jefe de redacción de The Washington Post ordenó alguna vez poner un enorme cartel que rezaba: "Una buena noticia no es noticia". Los periodistas son los que mejor comprenden a sus sociedades. Es más que lógico. Su profesión no es un sacerdocio, es un medio para ganarse la vida dentro de un fenomenal negocio.

¿Es mala palabra "negocio"? A ver. He leído hace mucho, por ahí, que en la Academia de Cine de Francia, los profesores solían preguntar a los nuevos alumnos en la primera clase: "¿Qué es el cine"? Luego de las más variadas respuestas, "es un arte", "es una expresión cultural", "es entretenimiento", se les decía, sin anestesia: "No. El cine es un negocio." Los europeos y los americanos del norte parecen tener muy claro este concepto.

Se está discutiendo una ley importantísima para nuestro país. Mucho más de lo que muchos piensan o creen. Observo un tratamiento todavía sin demasiado vuelo, sin el nivel que merece. He recibido en mi casilla toneladas de mails con las más diversas argumentaciones, teorías políticas y filosóficas de distintas tendencias ideológicas, todas muy respetables. He aquí el punto. Esto podría haberse convertido en una de las más apasionantes discusiones a la que todos hayamos asistido. Sin embargo, la puja nuevamente ha quedado reducida una vez más a un mero conflicto: mientras algunos están tratando de justificar el "qué", otros están objetando el "cómo" y el "quiénes".