Poderes que van y vienen. Y sociedades ciclotímicas que votan y confieren y después arrebatan poder. Es el libre juego de la democracia. Mi experiencia me indica -y supongo que a muchos les pasará algo parecido- que los poderosos en exceso llegan por fin a una etapa en que cansan a cualquier sociedad. Nuestro país tiene un frondoso historial en estas cuestiones y jamás ha vacilado en sacárselos de encima cual pelusa del hombro, tanto a civiles como a militares.
Pero existe un estadio previo, que no muchos advierten, con contadas excepciones claro. Es ese borroso período en que los gobernantes, sabiendo que su final se halla inexorablemente cerca, incurren en conductas que bordean la sinrazón, cuando no meten directamente los dos pies dentro de ella. Muchos recordarán a ese dirigente del campo que acusó a un ex presidente de hablar pelotudeces. Aquello, ni más ni menos se inscribe en esta suerte de trance.
Posteriormente, llegará la caída en desgracia absoluta, dando paso a situaciones propias de una opereta en que la población ya ni siquiera toma en serio al poder de turno.
Estaba más que claro que era imprescindible una renovación, una bocanada de aire fresco. Y creo que el Congreso Nacional ayer se puso a la altura de los acontecimientos y por fin dio una buena señal a los ciudadanos que les dimos nuestra confianza y los votamos.
Inseguridad. Palabrita que, si uno se pone cómodo frente al televisor y observa ya no un noticiero completo, simplemente un resumen de noticias, no tardará dos minutos en escuchar. ¿Es la Argentina insegura? Muy probablemente. Y mucho más que hace dos décadas, diría. ¿Estamos los argentinos en el ojo de la tormenta del delito común a nivel internacional? No. El mundo es mucho más inseguro también hoy que hace 20 años.
Dejo aclarado que no me referiré aquí a las causas del delito. Son múltiples , se podrían debatir un año entero y ya todos más o menos hemos escuchado y leído opiniones parecidas de acuerdo al ángulo de procedencia.
¿Hace bien o mal la prensa en dedicarle tanto espacio al tema? Desde este lugar, hace algún tiempo se ha tratado de explicar que el periodismo de información, aquí exceptuamos al de opinión, hace su trabajo bien o mal de acuerdo a lo que crea conveniente para su actividad, que consiste en un servicio pero que también es lucrativa. No hace falta señalar qué es lo que ocurrirá con cualquier medio informativo que no gane dinero y deba pagar sueldos.
Que hoy creamos que todo el público reacciona de la misma forma frente a un informe de 15 minutos sobre un hecho de sangre o similar, es por lo menos poco serio. Los hechos son reales, a mucha gente se les da micrófono y cámara en vivo, no es fácil editar las declaraciones en cuestión de décimas de segundo, y la audiencia escucha y ve lo que los móviles transmiten. Toda la vida esto molestará a quien tenga que molestar y satisfará a quien tenga que satisfacer. El ejercicio de la libertad tiene su precio y la relación Periodismo-Poder siempre ha sido más de conveniencia que de afecto.
Por mediados de los 80's, yo recuerdo que había en circulación dos revistas dedicadas exclusivamente a hechos policiales. Además, hacía mucho ya que existían Crónica y Diario Popular, los cuales no hace falta decir la importancia que siempre solían darle a estos asuntos. No me quisiera imaginar qué sucedería hoy si estos medios, en especial las citadas revistas, tuvieran horas y horas de aire televisivo. Nuestro país sería lo más parecido a un campo de batalla o a una carnicería abierta las 24 hs., por qué no.
En resumen, si el periodismo tiene la conducta que tiene, seguirá siendo un problema de sus encargados. Nadie ignora el peso histórico de las grandes corporaciones periodísticas. El problema seguirá siendo de quienes nos gobiernen, que optarán por observar seriamente el tema y hacerse cargo del problema, o bien desconocerlo, la mejor manera de no resolver o morigerar ningún problema.
¿Han cambiado los tiempos desde hace un par de décadas a hoy en relación con el tema? No tanto, el que escribe ha sufrido un par de robos a mano armada en su vida y no han sido precisamente en estos tiempos, el último data de aproximadamente 12 años. Hay, sin embargo, una sutil diferencia entre aquellos tiempos y estos, y más de un especialista ya se ha encargado de remarcarlo, distinción que no resulta un asunto menor: lo que ha variado sustancialmente es la relación Poder-Narcotráfico.
Este viejo muro está muy cerca de donde vivía Luis Mourin. Rubén Darío al 5100, Munro.
La autoría del graffiti que se puede apreciar en la pared le pertenece a Luis, e insólitamente creo, permanece incólume allí desde hace casi 30 años. Tal vez la imagen ya no sea tan nítida, qué importa. El amor por una banda de rock que ciertamente nos unió a todos sus amigos por largo tiempo.
Definición de kirchnerismo: dícese de aquel segmento de la política que manifiesta ser lo que no es y hace lo que señala que nunca haría.
Son días de un grado de confusión alarmante. Sectores sociales que dicen sostener ideales de izquierda acompañan irrestrictamente las decisiones del núcleo kirchnerista. A su vez, un sector de la derecha más radicalizada del PJ, y esto hay que decirlo de una buena vez, residuo de lo que supo ser el viejo peronismo, estoy hablando de la CGT, ha tomado claramente la delantera en esto de acoplarse en un bloque monolítico al centro del poder, pero por razones bien distintas a la mencionada facción de izquierda. Sólo una cuestión de mantener o incrementar su cuota de poder. Baste observar nomás, que en medio de una significativa crisis social, ningún gremio alineado con la central sindical va a la protesta.
Por otra parte, tenemos a la izquierda más emblemática, encarnada hoy fundamentalmente en grupos de trabajadores y de estudiantes que concurren en su apoyo en mayor medida, metida en este embrollo social, tratando por todos los medios posibles, correctos o no, de emanciparse de una estructura sindical totalmente perimida y corrupta.
No hay que confundirse ni dejar que nos confundan. En este cachengue ideológico, ¿qué es hoy en día ser gorila? La pregunta me la hago principalmente porque el término está más que trillado, entre finales de los 40s y principios de los 50s significaba ni más ni menos que estar en contra del mismísimo peronismo y eventualmente de sus ideales y propuestas, si es por eso, mi viejo (radical) hubiese sido casi un exégeta del gorilismo, ya que en su momento, siendo empleado de los FF.CC. del Estado, se negó terminantemente a llevar la corbata negra en señal de luto por la muerte de Eva Perón; no le parecía muy democrático el método compulsivo al que fueron sometidos él y sus compañeros, razón por la cual fue despedido. Evidentemente, hay gente que sabe interpretar la democracia, y gente que no, defendiéndola sólo cuando le es exclusivamente funcional.
Pero aquí propongo un sinceramiento, aquel individuo tachado hoy de una manera simplista y descalificadora de gorila, ¿a qué perfil responde? Si se tratara de un oligarca, será uno que rechaza los métodos autoritarios. El imaginario colectivo no acepta este tipo de perfil. Y si se intentara hacer una defensa del “modelo” desde la izquierda, difícilmente un oligarca tenga palabras desfavorables con respecto a un capitalismo de amigos, tan redondito como un balón y ejercido con total desparpajo. Después de todo, el peyorativo “gorila” está intentando desesperadamente señalar a quienes se oponen a una entelequia, por cuanto el peronismo ha dejado de existir hace muchísimo tiempo. Quedan peronistas auténticos, sí, y queda también un residuo con ribetes de parodia de lo que fue el peronismo, una estructura política llamada PJ de lo más heterogénea, pero vertical, sí, que ha servido para cualquier fin menos para los fines sagrados de la política, la mejora de la situación social y un avance como país. Menem dice ser peronista, y cualquier ex montonero también dice serlo. Pasarán los años, y se seguirá confundiendo peronismo con PJ y como sucede actualmente, peronismo con kirchnerismo.
Si hubiera que hacer un breve análisis del kirchnerismo y de su mentor, lo primero que hay que reconocerle es que SABE LO QUE QUIERE, PODER Y DINERO. Y cuanto más tiempo y en mayor cantidad, mejor. Y que no va a vacilar en la utilización de ningún método para conseguirlos. Pero esto no dice gran cosa del sujeto, un delincuente también sabe lo que quiere. Que la oposición no demuestre tales intenciones, ¿es bueno o es malo? Por lo pronto, la diatriba siempre está a años luz del interés común.
Yabrán dijo en ese famoso reportaje concedido al Tío Bernie en 1997, “El dinero es poder, y el poder, impunidad”, sonriendo como ese abuelito que comparte un rato con su nieto. ¿Alcanzará finalmente su meta nuestro maquiavélico príncipe junto a sus aliados de ocasión? El escenario actual no parece ser el mejor para lograrlo, sí para intentarlo por todos los medios, pero la meta parece estar cada día más lejos.
El dilema social, no tanto del poder, es: ¿nos sirve un todopoderoso? Que el único objetivo que se plantee quien ejerce el poder sea eternizarse ahí, no le sirve ni a la democracia ni a las instituciones. Creemos que los gobiernos están al servicio de los habitantes de un país, como nos enseñaron en la escuela. Aquí tampoco hay que confundirse, puede ser muy legal servirse de todos los atributos que brindan la democracia y la ley para intentar la aventura de sostenerse ad eternum en la cima del poder, pero si ese es el único fin, nuestras esperanzas como sociedad se verán truncas.
¿Clima destituyente? En la desesperación, como en la ambición desmedida, el ego oculta al genio, y suele proyectar en el otro sus más profundas miserias.
Y fue así, hace 20 años desaparecía para siempre el muro de la vergüenza. Fue probablemente uno de los dos o tres grandes sucesos que marcaron a fuego la historia de la humanidad durante el Siglo XX.
Los conservadores piden orden. Los progresistas piden mayor equidad social. Los hombres justos piden justicia. Industriales y hombres de negocios piden reglas claras. Y la gente sólo pide que la dejen vivir tranquila. ¿Podremos congeniar todo esto algún día?
Siempre he pensado seriamente si procede abolir nuestro feriado del 12 de octubre. Día de la Raza. ¿Y si lo mantenemos, pero lo cambiamos por "Día de la Reivindicación de los Derechos de los Pueblos Originarios de América"? Ahí me gustaría más. No se puede negar la historia. Sería como querer negar la Ley de Gravedad. Y la historia tiene más de trágico que de romántico. Conquistas militares, masacres, dominación y todas las peores calamidades humanas.
El punto para mí es, hoy, ¿qué hacer con el legado histórico? Yo, como casi un 60 % de los argentinos, llevo también parte de la sangre india. Pero aunque así no fuese, considero que es necesario tratar la problemática aborigen DE HOY.
Hace 200 años que nos gobiernan criollos, no europeos, y podemos asegurar que el tema jamás ha estado en la agenda de ningún político. Y ojo que esto lo hemos venido padeciendo no sólo los conquistados por los españoles, también les ha pasado a los invadidos por ingleses, franceses, etc.
Hay demasiada hipocresía en nuestra clase gobernante. Mientras se manifiestan populistas, podemos ver por TV en vivo y en directo la mismísima tragedia del pueblo aborigen. Un genocidio en cómodas cuotas.
Por estos días, casi cualquier medio periodístico al que uno accede se ocupa del fenómeno Brasil, un proceso que aún no parece haber alcanzado su techo y que por cierto a nadie debería sorprender.
¿Y por casa? Está claro que nuestro país tiene muchas cuestiones pendientes de resolución. Como muy probablemente también le sucedió a Lula cuando asumió como presidente. A diferencia de nosotros, el brasileño se despojó rápidamente de sus atavíos ideológicos, que seguramente los conservará y a buen resguardo, y optó por el sincero camino de la coherencia en la continuidad de las políticas de estado de sus antecesores. Así es más difícil equivocarse.
Quizás, la clave de la recuperación argentina esté en abandonar su proverbial vocación tercermundista impuesta a vastos sectores sociales allá por mediados del siglo pasado. No hace falta hacer un gran recorrido para comprobar que no es poca la gente que profesa esa doctrina: en las universidades estatales, en los gremios, en los ámbitos intelectuales y políticos encontramos a muchas personas poco afectas a una integración seria con el mundo desarrollado. Es curioso, o no tanto, ver cómo no ocultan su admiración por Brasil y su progreso, pero a la hora en que se les pregunta con qué modelo se quedarían, con un capitalismo con sentido social como el de Lula o un populismo estilo Chávez, no dudan en adherir fervientemente a las políticas del caribeño antes que a las del oriundo de Pernambuco.
Allí empezaremos a encontrar algunas de las razones que explican la realidad de ambos países, el nuestro y el de ellos, marchando hoy en rumbos diametralmente opuestos.
Sin unidad, no hay destino ni futuro. Indefectiblemente se navegará al garete. Puede haber excelencia o no, pero si la gente no está encolumnada detrás de la idea difícilmente haya buenos resultados. Que lo de ayer nos sirva de ejemplo.
Pienso que mucha gente todavía no ha tomado la dimensión exacta de la persona que ayer se nos fue. Mercedes Sosa, "La Negra", sonaba ya en el viejo tocadiscos de casa, cuando no en alguna radio, desde mi infancia. Cómo no recordar "Alfonsina y el mar". Después llegaría un largo silencio de siete años. Su arte fue proscripto, su voz, acallada. El peor castigo que puede haber para un artista.
Se han dicho muchísimas cosas en estas horas. Yo me quedo con una sola: se ha ido una mujer que jamás se creyó lo que fue.
Fue de esas típicas veladas en las que uno se retira del lugar sin tener la real dimensión de lo que ha pasado (he tenido unas cuantas por fortuna) y recién quizás a uno le cae la ficha cuando está regresando a su casa.
El show fue muy emotivo, pero empezó con problemas técnicos de la banda y totalmente ajenos a otra cosa como sonido, etc., como la pedalera del guitarrista y o una cuerda de bajo que se rompió de entrada. A nadie pareció importarle demasiado y todo marchó Ok. Superado eso, lo que siguió fue una andanada de clásicos setenteros (Kansas tiene al menos 3 o 4 en cada disco), y como era de esperar, debieron dejar afuera del repertorio como 8 o 10 temas que perfectamente podrían haber incluido, pero claro, el concierto debería haber durado 4 horas así. Solamente un tema de 1980 y otro de 1983 hicieron, y el resto fue todo material viejo.
Yo siempre los consideré mejores incluso que bandas del mismo género como Genesis o Emerson, y no me defraudaron. Hay que aclarar aquí que lo de ellos es un sinfónico a la americana, con un sonido muy adaptado a ese gusto. Son casi todos gente de entre 50 y 60 años, pero conservan la juventud en sus manos y dedos y, en el caso de Steve Walsh, en su garganta también.
Momentos importantes del show: El comienzo, con la intro de "Magnum Opus" (¿Por qué será que no la tocan más completa?), "Point of Know Return" (detrás extrañé "Paradox"), "Cheyenne Anthem" seguro, siempre conmovedor, "Song For America", "Icarus: Born On Wings of Steel" (hay que decir que entre estos temas, "Carry On, Wayward Son" y "Dust in the Wind", que estaría de más señalar que los hicieron, parecen dos temas del montón) y podría agregar "Miracles Out of Nowhere", uno de mis preferidos de "Leftoverture". Cometería un crimen si dejara de mencionar a "The Wall", una de las pocas canciones de Kansas cantada íntegramente por Walsh, que desde luego fue interpretada en el recital. Es, cómo explicarlo, una tesis sobre la psicología humana y todo lo que sucede a su alrededor. Es el momento en la vida en que uno intenta avanzar y se encuentra con una norme pared. Y comienzan los momentos de reflexión, que son momentos inolvidables en la vida de cada uno. Es uno de los 2 o 3 clásicos sobre los que más deberíamos prestar atención.
Un párrafo aparte para el lugar: el Metro es perfecto para conciertos, si bien su capacidad lógicamente es muy reducida. Pero está todo ahí, cerquita, y se escucha genial. Y hasta se puede escabiar mientras uno mira el show, si lo desea.
El final fue reservado para "Carry On...", a toda orquesta y a toda pompa. Pienso, extraña historia la de esta banda, sus orígenes en Topeka, se juntaron algunos componentes muy religiosos ahí, proverbiales wasp como Kerry Livgren y Phil Ehart, el batero, con otros miembros no tan del palo como Steve Walsh, un característico amerindio cuyos rasgos se han acentuado con el paso de los años, y hay que decirlo, fue durante la primera época quien le hacía sombra al rubio Livgren en cuanto a liderazgo, de allí las tensiones internas que ya eran perceptibles hacia fines de los 70s (ver las contratapas de los álbumes nomás: "Kansas still is" a la hora de dar la formación).
Livgren, estadounidense pero de insoslayable porte escandinavo, ha sido y es seguramente un abierto defensor de los derechos de los pueblos originarios de su país, y gran predicador de las libertades individuales, según se aprecia en sus letras, baste con leer algunas como la de "Cheyenne Anthem", la mentada y famosísima "Dust in the Wind" -inspirada en la filosofía de los habitantes de Kaw, así se llamaba el territorio que hoy es Kansas- o la genial "Can I Tell You". Cómo me hubiera gustado que estuviese. Quizás para otra oportunidad. También, desde luego hubiese querido tener a Robby Steinhardt y su mágico violín. Pero la realidad no hace concesiones. Igual, su reemplazante David Ragsdale no le va en zaga. Está a la altura. (Y al terminar el show, ¡pude chocar las palmas con él y con William Greer, el bajista! Los dos con mejor onda para saludar al público.) Greer dijo en algún momento que estaba feliz de estar en la tierra del flamante ganador del US Open de tenis. Será-no será demagogia, lo que sí, practicá Willie cómo decir "Juan Martín Del Potro", para otra oportunidad.
Steve Walsh siempre se muestra profesionalmente muy serio (en cierto instante solicitó al público que no fume durante el show), Rich Williams ya es visiblemente un hombre mayor pero de una calidez impresionante. El hombre del parche en el ojo tiene esa clara imagen de bonachón e incondicional para la causa, siempre estará ahí pase lo que pase. Y algo que quisiera decir, me quedó marcado el gesto final que hizo Phil Ehart en el cierre, luego de hacer el último golpe, lanza los palillos hacia arriba, haciendo una reverencia al Señor. Un gesto impresionante, que no sé si lo hace desde hace un tiempo, pues nunca antes se lo he visto. Y debo decir no sin cierta pena que estuve "ahí" de manotear uno de sus palillos, arrojados al público después de los saludos, por su técnico.
Los Kansas se mostraron genuinos y eso es lo que más me gusta. Como reza la máxima bianchista, celebrémoslo porque no sabemos si habrá otra vez.
El jefe de redacción de The Washington Post ordenó alguna vez poner un enorme cartel que rezaba: "Una buena noticia no es noticia". Los periodistas son los que mejor comprenden a sus sociedades. Es más que lógico. Su profesión no es un sacerdocio, es un medio para ganarse la vida dentro de un fenomenal negocio.
¿Es mala palabra "negocio"? A ver. He leído hace mucho, por ahí, que en la Academia de Cine de Francia, los profesores solían preguntar a los nuevos alumnos en la primera clase: "¿Qué es el cine"? Luego de las más variadas respuestas, "es un arte", "es una expresión cultural", "es entretenimiento", se les decía, sin anestesia: "No. El cine es un negocio." Los europeos y los americanos del norte parecen tener muy claro este concepto.
Se está discutiendo una ley importantísima para nuestro país. Mucho más de lo que muchos piensan o creen. Observo un tratamiento todavía sin demasiado vuelo, sin el nivel que merece. He recibido en mi casilla toneladas de mails con las más diversas argumentaciones, teorías políticas y filosóficas de distintas tendencias ideológicas, todas muy respetables. He aquí el punto. Esto podría haberse convertido en una de las más apasionantes discusiones a la que todos hayamos asistido. Sin embargo, la puja nuevamente ha quedado reducida una vez más a un mero conflicto: mientras algunos están tratando de justificar el "qué", otros están objetando el "cómo" y el "quiénes".
La Argentina y sus recurrentes crisis. Siempre se escuchan o se leen nuevos comentarios sobre una nueva crisis. Yo crecí enterándome de viejos y nuevos problemas sin solución. Hace muchos años, cada mañana en que me alistaba para ir al colegio primario, ya escuchaba algún fugaz diálogo entre mis padres sobre tal o cual problema fuera político, social o económico.
De modo que crisis hemos tenido de sobra. Ahora bien, ¿y qué hemos hecho con las oportunidades? Bastante poco, por lo que se ha visto. Y esto no comprende sólo a la política, en otros órdenes de la vida sucede algo similar. Ese conocido ideograma chino, compartido por las dos palabritas, "crisis" y "oportunidad", deja una enseñanza que parece ausente de toda biblioteca entre nuestros dirigentes.
Peor aún, en los últimos tiempos se observa que ya no es cuestión de cómo solucionamos el problema. Problema que llega, lo hace para quedarse. Nadie trabajará seriamente para solucionarlo, aunque no faltarán quienes se acerquen a proveer algún paliativo, pero en general ya han pasado a ser parte del problema y no de la solución. Y puede ocurrir que el problema desaparezca temporal o definitivamente, aunque esto históricamente ha obedecido más a causas fortuitas que a aciertos políticos.
Se dice que "no hay mal que dure 100 años", yo llevo 45 esperando que algún día, y no tengo dudas de que eso pasará, vuelva quien nos muestre el camino: Su Majestad El Sentido Común.
Desde nuestro blog y porque te lo debíamos del año pasado, te mandamos un beso muy grande deseando que puedas compartir este día con los que más querés.
Mi relación con el arte es la misma que existe entre Alfa Centauro y el Sistema Solar. Ambos sistemas estelares caminan por un mismo sendero, la Vía Láctea, pero no parece haber una gran relación entre ellos.
Cuando de chico me llevaban al cine, en las películas solía distraerme en detalles que no le interesaban a nadie, como si la sangre que manaba de la cabeza del tipo era jugo de tomate o tintura, o qué esfuerzo de producción debería ser filmar a una persona despidiendo desde el andén a esa otra que parte en viaje a bordo de un espléndido tren. Ni hablar de las películas de terror, por caso, "El Exorcista", que en lo previo era una película no apta para gente impresionable, y yo me perdí en la chica endemoniada a la que le giraba la cabeza como un trompo o vomitaba una cosa verde. Al salir del cine, evitaba por todos los medios decir algo sobre lo que acababa de ver, porque sinceramente desconocía en qué parte de la película tenía que asustarme.
Para mí era muy fácil perder el hilo de la trama del film, y reconozco que no siempre lo recuperaba. De forma que un día decidí que en el cine yo estaba de más.
En otro lugar en donde, y no me da ninguna vergüenza decirlo, perdería mi tiempo sería observando cuadros. Crecí en un hogar en donde se consideraba que los cuadros eran para tapar imperfecciones en la pared. De hecho, durante 15 años hubo en casa un único cuadro sobre el que, con mi viejo, solíamos hacer las más disparatadas chanzas, sin advertir desde luego la menor virtud del artista.
Algo muy similar a lo del cine me sucede con los personajes de televisión y de historietas.
Frecuentemente escucho y leo sobre un personaje como Mafalda, muy simpático, sobre el cual pareciera que la gente desde hace mucho tiempo da por sentado que quien pergeña tanta frase ingeniosa es Mafalda. Pido disculpas por mi ignorancia, como decía Borges. Pero, las frases ingeniosas, ¿no pertenecen al autor? ¿No es de Quino el mérito? ¿Será que invariablemente el personaje trasciende al autor?
Otro caso: Tato Bores. Debo admitir que me he matado de la risa con varios de sus monólogos, pero me asombra que el gran público asuma como propios del personaje todos sus dichos. Por allí han pasado notables guionistas, como Juan Carlos Mesa, Aldo Cammarota, Pedro Saborido en las últimas etapas, quienes en verdad son los que le han dado letra a Tato. El intérprete ha hecho su parte más que bien, pero el contenido de lo que se ha dicho, que recurrentemente nos es mostrado por lo vigente que resulta, salió de las cabecitas de personas que llevan una lupa muy precisa a la hora de analizar la realidad cotidiana.
Hubiese querido que mi realidad con respecto a la ficción fuese otra, pero una cosa es lo que se quiere y otra muy distinta lo que se puede. Hasta ahora, me he quedado con la música. ¿Por qué? Una vez, César Fuentes Rodríguez dijo algo con lo que he estado siempre muy de acuerdo: "Sele fiel a la música, porque la música siempre te será fiel". Y yo, que vengo de una casa en donde el arte visual importaba muy poco pero lo auditivo era prioritario, suscribo totalmente.
Que el Estado Nacional vaya a subsidiar con 600 palitos argentos por año, durante diez años, al fútbol local, no debería llamar la atención de casi nadie, a estas alturas.
Curiosa iniciativa, dado que la actividad profesional de la categoría mayor genera un negocio muy superior a esa cifra, pero claro, quienes intervienen en él, aparte de los sponsors y la televisión, son entidades civiles sin fines de lucro. Aunque como se sabe, los clubes son entidades que a lo largo de décadas han estado en manos inescrupulosas.
Me cabe una reflexión: una actividad que tiene lugar dentro del espectáculo artístico como la música, ¿es o no popular? No es malo el interrogante. Si entramos a contar público, no sé cuál lleva más gente, me animo a decir que los espectáculos musicales, si no sobrepasan en asistencia al fútbol, están ahí de lograrlo.
Propongo entonces desde este lugar que el Estado se avoque a subsidiar también, de aquí en adelante, a esta otra actividad ya que creo que los aficionados a la música, por ejemplo, son tan ciudadanos como los que lo son al fútbol.
El accidente de Felipe Massa en la clasificación de Hungría no resultó en tragedia por muy poco. La fortuna quiso que semejante objeto (un resorte de 1 kg. de peso) golpeando su casco no causara un verdadero desastre. No vamos a hablar aquí de cuestiones técnicas, de qué fuerza representa el choque de un objeto de 1 kg. a 220/230 Km/h pero se sabe que el impacto es durísimo, letal en la mayoría de los casos para cualquier persona. Y como ferrarista que soy, más preocupado me quedé aún.
Ayer recordábamos junto a algunos aficionados al tema aquel accidente de Tom Pryce en Kyalami, Sudáfrica en 1977, por cierta similitud en las circunstancias. Algún periodista radial también lo mencionaba ayer. Hoy dicen que el video es un éxito, vaya calificación, en Youtube. El morbo humano es insaciable. Lo cierto es que el piloto galés fue impactado en su cabeza con el matafuego de un comisario de pista que se cruzó sorpresivamente para asistir a Renzo Zorzi, compañero de Pryce, mientras transitaba la recta principal con su Shadow a 270 Km/h. Se sabe que murió en el acto, ya que literalmente le destrozó la cabeza. Todavía recuerdo la escena que fue filmada e incluida en la película “Fiebre de la Velocidad”. La vi en el cine a comienzos de 1979, me parece.
Los fans del Cavallino Rampante parece que no pegamos una este año. Pero no hay mal que dure cien años, y en F1, ni siquiera veintiuno.
…No es hija de terratenientes, no tiene estancias y no vive del campo, pero critica fuertemente las "políticas erráticas" del Gobierno en materia agropecuaria. "Los kirchneristas no comprenden la lógica del campo", dice.
Así está encabezada la nota. Luego comienza el reportaje. Ante la pregunta sobre la remachada postura (la periodista habla de teorías) de quienes sostienen que el éxito y fortuna de la clase terrateniente argentina se basó exclusivamente en la facilidad con que ésta contó para hacerse de la tierra y usufructuarla, responde:
“No se puede hablar de teorías, sino de una serie de argumentos, de prejuicios ideológicos y de ausencia de estudios empíricos. El texto fundacional de ese hoy extendido consenso es el de Jacinto Oddone ( La burguesía terrateniente , 1930), que dice que fueron unas pocas familias de grandes terratenientes que se conformaron como clase social entre 1826 y 1879 las que se beneficiaron porque el Estado les cedió, a precios irrisorios, las tierras de mejor calidad y localización. Para esta corriente ideológica bastaba con tirar una vaca al campo o una semilla para que la riqueza brotara naturalmente, desconociendo que la alta especialización en granos y carnes fue el resultado de tecnologías, inversiones de alto riesgo, de la aplicación de conocimientos científicos y de equipos técnicos, de gente que transformó un territorio con tierras vírgenes y despobladas en una región productiva inexistente hacia 1850: la pampa húmeda.”
Sobre por qué cree que estas teorías se han mantenido por décadas, contesta de manera contundente: “Por ignorancia y por resentimiento, pero sobre todo por deshonestidad intelectual.”
En una de las últimas preguntas, se le inquiere acerca de por qué se sigue viendo al campo como sostén de la burguesía industrial y en qué etapa de la historia reciente esto se ha podido apreciar con mayor claridad, a lo que señala: “Con la crisis del 30, se crean los institutos reguladores, las juntas reguladoras de carnes y de granos, los precios sostén, con políticas anticíclicas. Incluso la política de congelar los arrendamientos es del gobierno de Farrell, antes del ascenso de Perón. Pero el peronismo la emprende fuertemente contra lo que llamó la clase rentística y tomó las ganancias del comercio de exportación para transferirlas a las industrias. Lo que Perón logró en las décadas del 40 y del 50 -poner a la sociedad argentina en contra de la llamada oligarquía- lo quiso repetir Kirchner, pero no lo consiguió. Para unificar su propia estrategia política, el kirchnerismo necesita crear un enemigo externo al cual atacar. Lo que no tuvo en cuenta es que los sacrificios que implica esta actividad productiva de alto riesgo e imprevisibilidad obligaron al sector a tomar las riendas de sus propios objetivos y a movilizarse para alcanzarlos.”
Finaliza la entrevista, afirmando: “Cuando hoy se piensa en una oligarquía se piensa en quienes toman el poder para realizar sus propios intereses y no los de bien público, se piensa en quienes están diez años en el poder y se hacen millonarios. La gente no se engaña: hoy, la única oligarquía es el Gobierno.”
Ayer, mientras tomaba unos mates, estaba mirando el programa (la repetición) de “Hombres de Campo”, conducido por el “Cholo” Gómez Castañón. En el transcurso del programa, presentó a una persona que iba a hablar sobre el mito de la oligarquía ganadera argentina. Cuando mencionó su nombre, quedé bastante sorprendido. Los que anduvimos por el Instituto Integral de Munro hace un poquito más de 30 años, entre los participantes de este blog hay varios, la recordamos por haber sido profesora nuestra. Actualmente es, además de historiadora, doctora en filosofía y letras. A ver si mirando la foto la sacan:
El domingo pasado, gente que caminaba por Vicente López afirmó haber visto el rostro de Jesús. La noticia ha movilizado a gran cantidad de teólogos y hasta personalidades de la ciencia. Hay quienes lo vieron bajar de un moderno automóvil europeo para "votar" en el Instituto Pedro Póveda. Y hay quienes lo conocen, que han tomado nota de sus extraordinarios poderes para resucitar muertos... ha resucitado a la UCR, a Eduardo Duhalde y probablemente a Carlos Menem. Si llego a saber algo más, volveré sobre el tema.
Ayer estaba haciendo la cola para votar y hablaba con el que estaba detrás mío de todas estas cosas de las que he venido escribiendo días atrás. Pero, salvo opiniones en contrario, noté a la gente con un talante distinto al de otras oportunidades. Y eso me gustó.
Después, qué elección rara, ¿no? Porque hubo un claro perdedor y muchos ganadores. Lo que pasó ayer en Provincia de Buenos Aires, para mí, no es más que otro capítulo de ese gran libro llamado Peronismo: Historia de una Traición. Si lo quieren saber, vayan y averigüen.
Quedé satisfecho con la elección en mi distrito, pero también quedé muy contento con otros resultados. El de Mendoza es uno, el batacazo de Reutemann en Santa Fe es otro, me pone muy contento que Pino Solanas haya sacado el porcentaje que sacó, sin estructuras y sin dinero, y que lleve a gente muy interesante en su lista, además de tener en su espacio a un economista como Claudio Lozano. Y también, contento porque pese a lo que aparenta ser una derrota de Lilita Carrió, logró entrar y casi ha duplicado la cantidad de bancas en el Congreso.
Pese a todo, incluyendo la victoria de mi candidato, siempre digo lo mismo: Tengo un cauto optimismo.
¿Y el Príncipe? Y, como mínimo, el cross de derecha se lo tenía ganado.
El texto que se lee a continuación no es algo que se me haya ocurrido hace media hora, es la transcripción de un mail que decidí escribir a los amigos hace casi cuatro años, en octubre de 2005. Vaya si considero que aún tiene vigencia, que he optado por no sacarle ni una coma.
Decía:
"Bien. El domingo nuevamente hay elecciones y nuevamente volvemos a escuchar cosas como "esto no va a cambiar, gane quien gane", o "son todos unos ladrones, usan el poder en beneficio propio y no trabajan para la gente", o directamente, "a mí la política no me interesa, ni sé si voy a ir a votar", etc."
"Creo que razón no les falta para pensar así. A aquéllos se les suman además los que en una crisis de anarco-rebelditis opinan que "hay que votar en blanco o no votar". Comprensible reacción ante tanta mediocridad dirigencial. Aunque, al respecto siempre he pensado que hay bastante hipocresía, y que muchos de los que denuncian su indiferencia o su indignación finalmente van muy mansitos a poner su voto... probablemente, como siempre, a los causantes de su posterior frustración."
"Somos una población con una escasísima cultura democrática, a lo que se ha ido agregando con los años un decreciente nivel en educación, no me refiero a la instrucción pública, ahí no descubrimos nada, cada vez es más difícil encontrar jóvenes que puedan ensayar un razonamiento más o menos elaborado, me refiero a la verdadera educación, esa que si no la recibiste en tu casa de parte de tus viejos o de quien fuese difícilmente la vayas a adquirir por la vida."
"¿A dónde voy con esto? El arco electoral es muy amplio. Están los que no tienen la menor idea de qué se vota, menos aún les pidas que conozcan a los candidatos. Están los que votan por simpatía o afinidad, esto incluye cualquier tipo de característica física o intelectual del candidato. Están los que votan "con la camiseta" siempre puesta. Están los que ya saben qué boleta deben poner porque el puntero ya los compró, si no los apretó. Y están los que piensan aunque sea por 5 minutos qué es lo más razonable para elegir. Dejo de lado a los prejuiciosos y a los resentidos. Y no me olvido de los llamados indecisos, curiosa franja del espectro que en verdad es un espectro en sí misma, aunque en otro sentido, ya que es de dudosa existencia. Me temo que son los que mejor pensado tienen el voto."
"No voy a cuestionar ninguna de estas conductas. Lo que si me da para reflexionar un ratito, es: ¿qué espera la gente de un político? ¿Que haga magia o ilusionismo, y le cambie el panorama en 180 grados en un par de días? ¿Que lo beneficie económicamente? ¿Que le de un trabajo? ¿Que le regale una casa? Lamentablemente, preguntas como éstas conforman el concepto que en el pasado a muchos argentinos les quedó de lo que deben esperar de sus gobernantes. ¿Creen en los políticos todopoderosos, que con un acto de voluntad transformarán drásticamente la realidad? Sería fantástico, ¿no? Siempre de acuerdo al nivel de pretensiones de cada uno. Me parece que nos falta bastante para entender la democracia. El sistema no consiste en ir cada dos años a depositar una esperanza de felicidad en una urna y aguardar de brazos cruzados. O votar cada 4 años a un presidente que nos regale gestos amables sin límites. El camino es muy difícil, y todos los días hay que ponerle garra."
"Si el domingo no querés ir a votar o pensabas poner el sobre vacío, o con el dibujito de Clemente o la foto de Pampita adentro, pensá 1 seg., pero un seg., nomás. "¿Quiero que esto cambie?", o "¿Quiero que los que están se vayan?", bueno, en ese caso te aviso que un voto desperdiciado contribuirá irremediablemente a QUE TODO SIGA EXACTAMENTE IGUAL. Todos conocemos prefectamente el caudal de votos que tienen quienes nos han venido gobernando durante años, pero desconocemos el poder del voto."
"El voto no es la única herramienta que se nos da a los ciudadanos dentro de la democracia. ES LA HERRAMIENTA FUNDAMENTAL DE LA DEMOCRACIA. En todo el mundo ha volteado a gigantes, pero a pesos pesados de verdad. Aquí mismo, sin ir más lejos, en la elección de abril de 2003, el ganador en primera vuelta debió bajarse de la candidatura. ¿Qué? ¿Lo obligaron a que renuncie? ¿Hubo una operación política de parte de su otrora compañero de fórmula para que deba irse? ¿Alguien lo amenazó de muerte? NO. Había ganado con un 23-24 % de los votos. Pero hubo un 76-77 % que no lo votó ni estaba dispuesto a votarlo nuevamente. Eso, sólo como muestra del poder del voto."
"Apelo a la inteligencia y sensatez de la gente. El domingo, no importa a quién vas a elegir, lo importante es que elijas algo. No importa si es a los partidos o movimientos tradicionales, o a las alianzas modernas, o a un desconocido. La oferta es muy amplia. Pero tené en cuenta que, si esto que tenemos no te gusta o lo repudiás, no va a cambiar jamás si no te involucrás."
"Honestamente,
Mauro."
"PD: Comentalo, difundilo, archivalo, vendelo, prendele fuego, eso si querés, pero no amenaces a nadie con que si no lo reenvía se va a morir de cáncer, tuberculosis, gripe del pollo, que lo va a agarrar el huracán Katrina y demás calamidades."
Jamás en la vida se me cruzó por la cabeza tener que hacer consideraciones, pasado un largo tiempo, acerca de un hecho extraño que me ha tocado vivir. Para otros no lo será, para mí sí resultó bastante misterioso. Nunca evalué si lo que diré debí hacerlo ni bien ocurrido el caso, o bien esperar un poco, unos años, u ocuparme del tema ahora. Se trata ni más ni menos que de la desaparición de un amigo, después de todo.
El caso José Luis Mourin, a él me estoy refiriendo, es un caso irresoluto. No tengo hoy el dato preciso sobre qué clasificación le dan las autoridades a situaciones como éstas, pero que yo sepa la gente no se evapora ni desvanece. Si no se ha muerto, a algún lado tuvo que haberse ido.
A Luis yo lo conocía desde mi época de escolar primario en el Almafuerte de Munro. Habrá sido más o menos por el ’72 cuando nos vimos por primera vez. Yo hice toda la primaria en ese colegio junto con Ana Dora Mourin, su hermana, entre el ’70 y el ’76. De Ana guardo lindos recuerdos de la infancia, era bastante simpática y tenía sentido del humor. Nos podíamos permitir alguna broma liviana de vez en cuando. Y a mi juicio, estaba entre las chicas más lindas del curso.
Con Luis, por ese entonces, la relación se limitaba más a los fines de semana, en que nos encontrábamos con una nutrida barra para jugar al fútbol y también, otro clásico de ese entonces, larguísimas bicicleteadas que podían terminar en cualquier parte, en Boulogne, en Villa Martelli, o en la playita de Olivos. Con el correr de los años, esa amistad continuó, todos crecimos y nuestros intereses ya estaban cambiando, ahora podían unirnos los gustos similares por la música, las chicas, las salidas nocturnas de los fines de semana y otras escapadas a lugares que tenían que ver con las artes, las ciencias y la política. Y también, reuniones en su casa, por la noche, de extensas charlas sobre temas que a nosotros nos interesaban mucho, con alcohol y humo de por medio. Podíamos estar hablando horas y horas sobre cosmogonía, sobre fútbol o sobre por qué el 2do. y el 3er. disco de Led Zeppelin eran mejores que el 4to.
Hacia finales de los 80’s, sólo quedaba un pequeño grupo de amigos que nos juntábamos con Luis. Puede resultar obvio, éramos los más afines. Algunos habían cambiado más, otros menos, pero seguíamos en contacto permanente.
Luis tenía un carácter bastante especial, lo podría afirmar cualquiera que lo haya tratado, tanto en sus primeros años como en los últimos en que nos vimos. Era algo tímido como yo, pero cuando tenía ganas de decir cosas no se las guardaba. Era bastante impulsivo, también, conducta que no siempre sabía controlar. Y si algo nunca perdió fue ese gusto por el humor corrosivo que compartíamos. Podíamos estar un buen rato bromeando sobre tal o cual situación, o tal o cual persona, llevándonos a conclusiones de lo más disparatadas.
Otro de nuestros amigos, a quien no identificaré, pasó por momentos muy penosos por aquellos tiempos debido a cuestiones relacionadas con el consumo de sustancias tóxicas, de las más variadas debo decir. ¿Por qué lo cito? Pues bien, recuerdo la despedida de año del ’89, en que este muchacho, a altas horas de la madrugada, ya estaba algo “pasado” y comenzó a ponerse pesadito, principalmente con el dueño de casa, Luis. En otros tiempos, lisa y llanamente Luis lo hubiese tomado a golpes y quién sabe las consecuencias, pero la cosa, para sorpresa, fue casi diametralmente opuesta. Quien le estaba respondiendo al ya bastante molesto invitado parecía más el Dalai Lama que el Luis que yo conocía. En esa misma velada, recuerdo, estuvieron Ricardo Iorio, que ya había formado Hermética luego de la separación de V8, y su por entonces todavía novia Ana Mourin, la hermana de Luis, además de una amiga.
Me permito aquí recordar una pequeña anécdota, atinente a estos temas. Un día, yo le estaba hablando a Luis sobre los problemas de ese otro amigo al que ya me estuve refiriendo. Y, entre otras cosas, le mencioné un par de libros de magia negra que yo había estado observando en su casa. Recuerdo que Luis me respondió muy serio: “Él debería apartarse de esos temas. La magia negra no es para cualquier persona”. Me sorprendió aunque claro, a mí, como ateo practicante que soy, cualquier recomendación sobre religión, brujería y demás yerbas son asuntos contra los cuales estoy completamente blindado.
Pasó muy poco tiempo de estos sucesos, y Luis estuvo un par de veces por casa, para solicitarme varios libros de astronomía, estaban los de Carl Sagan y algunos otros autores, libros que le presté y que me devolvió oportunamente. Me contaba, “Estoy haciendo algunas investigaciones relativas al Universo, la religión y Dios mismo”. Muy bien, pensé. Habíamos hablado ya de algo parecido por esos días, en que Luis me hizo un curioso pedido: era el tiempo en que V8 se había separado como ya dije, y Hermética ya tenía su primer disco en la calle. Y me vino a decir, “Mauro, vos que sabés inglés, ¿te animás a traducir unas letras de Hermética del español al inglés?” A decir verdad, mi inglés siempre fue bastante chapucero, pero igual acepté traducirle un par de canciones. La cosa era que, según me contó Luis en aquel tiempo, a la banda le había surgido la posibilidad de grabar en Brasil el disco completo, no sé, en inglés, seguramente con la intención de penetrar comercialmente en algunos mercados extranjeros. Según me decía Luis, “Ya probaron con otra persona pero parece que no les gustó, no rescataba el espíritu de la letra”. Después, no supe en qué terminó la cosa.
Hasta que llegamos al comienzo del misterio. El día en que le llevé algunas hojas con las traducciones, estuvimos hablando un rato y me dijo que “tenía pensado marcharse a alguna región del país, tipo San Luis. Es que esa clase de regiones tiene paisajes muy similares a los que se observan en La Biblia”. Interesante, aunque no muy de mi gusto, pero siempre fui de alentar iniciativas ajenas. La cosa es que, creo que no pasó una semana, y Luis ya estaba de vuelta.
Le pregunté qué había pasado, y me respondió con un lacónico “No me gustó. Había mucha gente, muchos turistas”. No había “clima”, parecía.
Esa fue la última vez que lo vi. Como a las dos semanas, creo, recibí una llamada de Ana. Estaba muy preocupada por la suerte de su hermano. Nadie sabía en dónde estaba y estaban organizando la búsqueda. Estaba en Catamarca, hacia allí había decidido partir.
Un domingo a la mañana, estaba el diario Clarín en casa, y lo estaba hojeando hasta que me topé con la sorprendente noticia: “Buscan a un estudiante extraviado en Catamarca”, o algo así.
En efecto, se hablaba de un tal “José Luis Maurin” (en lugar de Mourin), sobre el cual se decía que “había viajado en micro a esa provincia, vestido con una remera, un jean y zapatillas, y únicamente provisto de un morral y un par de biblias, una en español, y otra en hebreo o indio”, ahora no recuerdo. Al día siguiente, en un recuadro mucho menor, se volvía sobre la noticia, aunque muy brevemente se consignaba que la policía provincial no tenía muchas pistas sobre el paradero del estudiante llegado desde Buenos Aires. Es una pena, he guardado ese par de recortes y en algún lugar de mi casa deben andar, pero no he podido dar con ellos. Son de mediados de 1990.
Es muy embromado especular sobre estos temas. En cierta oportunidad, intercambiando impresiones con amigos, mencioné la creciente devoción en esos años de Luis por la marihuana. Llegué a escucharlo contándole a otro cómo la conseguía en cantidades importantes. Descarto cualquier posibilidad de alguna inherencia con el tema.
¿Algún compromiso con alguna secta religiosa? Mmmm, eso es más probable. Pero nadie podría refrendarlo. Ahora, ¿cómo haría una persona por la suya, desaparecer de los lugares que solía frecuentar y no dejar rastros? Es muy llamativo. No hay muchos casos en el mundo, diría. En su momento, la novedad nos dejó a todos patitiesos. Todavía, de tanto en tanto, seguimos acordándonos de aquellas circunstancias. Pero no hay respuestas.
Graham Bonnet, ex cantante de Rainbow, un día recibió una llamada de su ex camarada Don Airey, informándose de la muerte de otro ex camarada, Cozy Powell. Bonnet salió al patio de su casa, miró al cielo y tal vez creyó ver un arco iris, y se preguntó: “¿Estás allí, Cozy? De la misma forma, quizás, podría yo preguntarme: “¿Eres tú, Luis?” “¿Por qué no vienes y conversamos?” Y todo sería muy fácil. Tal vez el tiempo sepa darnos la respuesta.
Al poco tiempo, Ana escribió esa letra que hoy es más que un testimonio, en lo que a mí respecta. Me tocó presenciar el show en el cual estrenaron la canción, el día en que Hermética teloneó a Black Sabbath, a mediados de 1992 en Obras:
A las montañas del noroeste Argentino
te dirigiste hermano,
dejando grabado por siempre
en mi corazón aquel fuerte abrazo.
Donde mostraste tu íntima conciencia
de guerrero impecable
que marcha firme a cumplir su destino
sin nada a nadie deber.
Pasó el tiempo y sin saber nada de vos,
corrimos a buscarte.
Soñé con verte libre a la luz del sol
y sé que lo lograste.
Mas sólo fueron testigos esas inmensidades.
Historia triste fue vernos vencidos
y sin hallarte volver,
tener que volver.
A enfrentar caras de gente que no entiende
y que con burlas justifican su ignorancia,
olvidando que la pesadilla
suele hacerse realidad, y ¨ahí que pasa?
¨Qué es lo que pasa?
Que el viento lleve esta canción a tus oídos
salvando distancias,
y que en tu estrella observes que aún sigo de pie.
Es mi esperanza.
Sigo intentando andar el camino
para el cual me formaste.
Y aunque sin vos se ha tornado muy duro,
no me dejaré vencer.
No te fallaré!
Es mi egoísmo el que se rebela a perderte
y mi alma a no saber cuál fue tu suerte
Hermano mío solo resta decirte
que jamas te olvidaré.
Tenlo presente.
El fiscal del juicio por la causa Cromañón ha pedido 23 años de cárcel para Omar Chabán y 15 años para Callejeros, además de otras penas de menor cuantía para otros involucrados en el episodio. Recordemos que el incendio del local produjo la escalofriante cifra de 193 muertos, la mayor en toda nuestra historia en materia de desastres no naturales. Son más vidas perdidas que la sumatoria de las de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, si observamos.
Hace un tiempo recordábamos con un amigo que un par de semanas después teníamos pensado ir allí mismo a ver a Dismember, una banda de death metal sueca. Nos hizo revivir, al pasar, nuestra primera experiencia en otra disco, Cemento, allá por el ’96 si mal no recuerdo. Cuando entramos ahí, lo primero que se nos ocurrió decir fue con respecto a las escasas, por no decir nulas, medidas de seguridad que observaba el lugar. Público en total estado de hacinamiento, tranquilamente podría morirse alguien en cualquier momento. Recuerdo que alguien del público lanzó una bandera –un trapo- que se enroscó en las paletas de un ventilador de techo y el aparato se detuvo. Yo dije: “Lo único que falta es que el motor se queme y provoque un incendio”. De casualidad no pasó.
1971: recital de Frank Zappa & The Mothers Of Invention en el Casino de Montreaux, a orillas del Lago Ginebra, en Suiza. Desde los asistentes al espectáculo, parte una bengala encendida que prende fuego primero el techo, y luego termina destruyendo por completo el lugar. Ian Gillan y Roger Glover, de Deep Purple, contaban hace poco más de un año en la TV francesa lo sucedido allí ya que ellos estaban entre la audiencia, hechos que fueron bastante bien reflejados en la letra de “Smoke On The Water”. Ese tal “Funky Claude” que aparece mencionado en la letra, corriendo de un lado para otro sacando gente del lugar, no era otro que Claude Nobs, el legendario músico y presentador del Festival de Jazz de Montreaux. Además, en la grabación del audio se puede escuchar, una vez detenida la función, al propio Frank pidiéndole a la gente que se mueva con calma y así poder evacuar el sitio sin mayores trastornos. Hubo heridos, como era de esperar, pero no se reportaron muertos. Y el responsable fue preso.
2004: la tragedia en el boliche “República de Cromañón” con todo lo que ya se sabe. Y todo lo que sus actores tratan de ocultar.
Se podrán pedir 100 años para cada uno de los que la fiscalía considera culpables. Lo que a mí me sigue haciendo un poquito de ruido en la cabeza, todavía, es que pese a tamaño desastre ninguna de las partes involucradas se ha hecho responsable de nada desde lo sucedido. Debería ser el Juicio del Siglo, pero claro, esto es Argentina.
Me referiré en lo posible brevemente a los duros (¿duros?) términos con que ayer el mellizo Alfredo se refirió al ex presidente en funciones y en campaña. Si puse entre paréntesis una duda es porque últimamente nada parece levantar demasiada polvareda por estas comarcas. Creo que ni un asteroide, por grande que fuese, golpeando suelo argentino lograría tal efecto.
Como declarara en alguna oportunidad el “Negro” Fontanarrosa en el Congreso Internacional de la Lengua (¿se acuerdan?), el vocablo “pelotudo” está muy bueno, raya lo genial, diría yo. Existen montones de sinónimos, desde los más leves como “zonzo”, “mentecato”, “estúpido”, “bobo”, “gil”, y de ahí podemos ir elevando el nivel pasando por términos neurosiquiátricos como “idiota” o “tarado” (este último, en boca de una mujer, suena más agresivo que en boca de un hombre) hasta llegar a palabras de calibre más grueso como “boludo” o “forro”, por citar algunas.
El dirigente rural de marras pudo haber utilizado también, de haberla conocido, la palabra “zote” (me encanta), aunque es de uso infrecuente en nuestro idioma. Pero quisiera volver a “pelotudo”. Como dijera el fallecido dibujante, ninguna palabra por el estilo tiene la contundencia de “pelotudo”, todo un ingenio lingüístico muy eficaz. Él sostenía que la razón residía en esa “pé” resoplona, a la que habría que sumar evidentemente esa “té” tan significativa en la pronunciación. El énfasis en la expresión tiene mucho que ver.
Ahí está la clave, sin dudas. Soy un convencido de que no existen las malas palabras, sí existen las palabras dichas con mala intención, que suelen tener un mayor poder de daño.
Por estos días, estuve leyendo cosas sobre ese movimiento originado en Europa llamado "Slow Food“, cuyo símbolo es un caracol; tiene su central en Italia (el sitio en Internet es muy interesante). La iniciativa empezó en 1986.
Sintéticamente, lo que el movimiento Slow Food predica es que las personas deben comer y beber lentamente, dándose tiempo para saborear los alimentos, disfrutando de la preparación, en convivencia con la familia, con los amigos, sin prisa y con calidad.
La idea es contraponerse al espíritu del Fast Food y lo que éste representa como estilo de vida. El Slow Food está sirviendo de base para un movimiento más amplio llamado Slow Europe como resaltó la revista Business Week, remarca el artículo.
La base de todo está en el cuestionamiento de la "prisa" generada por la globalización, por el deseo de "tener en cantidad" (nivel de vida) en contraposición al de "tener en calidad", "calidad de vida" o "calidad del ser".
Según la publicación, los operarios franceses, aunque trabajen menos horas (35 horas por semana) son más productivos que sus colegas estadounidenses o británicos. Y los alemanes, que en muchas empresas ya implantaron la semana de 28,8 horas de trabajo, vieron su productividad aumentar en un elogiable 20%.
Esa "slow attitude" está llamando la atención hasta de los estadounidenses, discípulos del "fast" (rápido) y del "do it now!" (¡Hágalo ya!). Significa trabajar y hacer las cosas con "más calidad" y "más productividad", y con menos estrés. Y busca retomar los valores de la vida en las pequeñas comunidades (la familia, los amigos, el tiempo libre, el placer del buen ocio).
Se pondera un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre, más leve y por lo tanto más productivo donde los seres humanos realicen, con placer, lo que mejor sepan hacer.
Ya lo sé. Si el que lee esto está pensando lo que sería todo esto trasladado a nuestra cultura, la latinoamericana, y puntualmente a la argentina, en primer lugar le diría que hace muy bien. Aquí yo haría una observación: diferimos enormemente con otros países en el aspecto cultural, pero más aún, desde mi punto de vista, en el aspecto educativo.
Quien más, quien menos, habrá leído o escuchado sobre cómo son, por ejemplo, las sociedades en los países nórdicos. Alguna anécdota sobre Dinamarca, de una anciana señora que camina dos cuadras detrás de una persona que resulta ser un turista argentino para devolverle un fajo de billetes que se le había caído. O sobre la educación en Finlandia, en donde uno de los principios básicos que aprenden los niños es el respeto, estando casi obligados a preguntar “si tienen derecho a hacer tal o cual cosa” antes de proceder.
Los escandinavos que han recorrido estas tierras suelen observar atónitos ciertas conductas de los argentinos. Recuerdo un reportaje realizado hace unos años a Tarja Turunen, finlandesa y ex cantante de Nightwish y casada con un argentino, diciendo que le gustaban muchas cosas de los argentinos, pero no podía entender cómo ensucian tanto y sin la menor culpa el espacio público. Y podríamos seguir todo lo que resta del año hablando de las costumbres por las que desde afuera no somos tan bien vistos.
Cambiando el ángulo de observación, he aquí una anécdota sobre un coterráneo que anduvo por aquellas tierras, más precisamente Suecia, asombrado y sin haberse anoticiado apropiadamente del “slowdown” o "slow attitude".
Con respecto a los procesos globalizados que causan en nosotros una ansiedad generalizada en la búsqueda de resultados inmediatos, el hombre cuenta:
“Los suecos debaten, debaten, realizan "n" reuniones, ponderaciones, etc.
¡Y trabajan! con un esquema más bien “slowdown". Suecia es del tamaño del estado de San Pablo (Brasil). Y tiene tan sólo dos millones de habitantes.”
“Algunas empresas de capital sueco: Volvo, Scania, Skandia, Ericsson, Electrolux, ABB, Nobel Biocare , etc. Volvo es la que fabrica los motores propulsores para los cohetes de la NASA.”
“No conozco un pueblo, como pueblo mismo, que posea más cultura colectiva que los suecos.”
“La primera vez que fui para Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos me recogía del hotel todas las mañanas. Estábamos en el mes de septiembre, algo de frío y nevisca…”
“Llegábamos temprano a la Volvo y él estacionaba el auto muy lejos de la puerta de entrada (son 2000 empleados que van en coche a la empresa). El primer día no hice comentario alguno, tampoco el segundo, o el tercero.”
“Una mañana le pregunté a mi colega: ¿Tienen ustedes lugar fijo para estacionar aquí?, pues noté que llegamos temprano, con el estacionamiento vacío y dejaste el coche al final de todo.... “
Y él me respondió simplemente:
"Es que como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar, y quien llega más tarde, ya va a llegar retrasado y es mejor que encuentre lugar más cerca de la puerta. ¿No te parece?"
De eso se trata, creo. Hay una cultura y hay una educación, que inevitablemente harán que todo marche ordenadamente. Posiblemente, muy posiblemente, el mundo ha estado abandonando estos valores últimamente.
¿Y por casa? Piano, piano, si va lontano, dijo el tano. Vístanme despacio, que estoy apurado, dijo Napoleón. Conocemos estos refranes y frases desde chicos, pero… ¿qué tan lejos o tan cerca estaremos –hablo de nosotros los argentinos- de volver a eso?
Lindo encuentro, más dedicado al período más temprano del IEIM, tal vez. En las fotos estamos: Javiera Gutiérrez, Patricia Di Trapani, Pablo Martín y el organizador (pavada de organizador) Mauricio Bravo. Fue en Olivos, el viernes 1ro. de mayo.
¿Photoshop pidieron? Como decía ese separador de la Rock & Pop, "...Porque la beshhhessa... ¡está en nuestro interior!".
En estos días, hablábamos en casa de la cantidad de epidemias y pandemias que amenazan constantemente al mundo. Fiebre amarilla, Paludismo, Dengue, Fiebre hemorrágica, Tifus, Gripe Porcina, cuando no es el Ébola, el Hanta Virus o el Mal de San Vito. ¿Qué está pasando? ¿Nos están lloviendo las siete plagas de Egipto de un saque? Cuando las reparticiones pertinentes comienzan a tirar cifras sobre salud, uno no sabe cómo reaccionar, si con preocupación o matándose de risa: que un 45% de la población es asmática, que un 40% padece algún tipo de cáncer, que un 38 es cardíaco, que un 20 es sordo, que un 10 o un 15 tiende a sufrir el Mal de Alzheimer, que den las gracias si no es el mal de Lou Gehrig, esa enfermedad que provoca hipertofia muscular, algo como lo que hoy están padeciendo varios ex jugadores de fútbol italianos, por ejemplo. Y uno piensa: no somos un país, somos una enfermería. Para no decir que estamos todos hechos mierda. Por suerte, no es tan así.
Cuando se comenzó a hablar, hace mucho, del Síndrome de Inmunodeficiencia Humana, se hablaba también de una cantidad pavorosa de infectados en todo el mundo, y nos hacíamos la misma pregunta. Alguien un poco más sensato que el resto y con cierto conocimiento de causa me decía, “Ojo, todavía hay enfermedades que matan a muchas más personas que el VIH: el tabaquismo es una.” Y en nuestro país, otra causa de muertes en altísima proporción la ocasionan los accidentes de tránsito, sin ir más lejos.
Algún presidente estrenado hace muy poco en su cargo, lo dijo con mucha prudencia: “No hay que ser alarmistas”, aún reconociendo la gravedad del caso. Todavía existe el mejor remedio: la prevención y, fundamental, la información. Y si tuviésemos funcionarios que no falseen datos o directamente los oculten como si esto fuera una guerra, tanto mejor.
Se viene nomás la película de la Bestia, “Flight 666” resultante del Somewhere Back In Time Tour que anduvo por estas comarcas hace poco tiempo. La novedad es que serán las primeras proyecciones en Alta Definición en nuestro país, siendo que ya hubo un anticipo pero en Brasil, el 14 de marzo pasado en Rio.
Por cuanto la exhibición será en formato digital, además de las imágenes en HD, el sonido es 5.1, lo que hace que se podrá ver únicamente en las salas equipadas a tal efecto.
Me causó bastante gracia observar el trailer y verlo a Bruce Dickinson con el uniforme de comandante del Ed Force One, un Boeing 757, de hecho es él mismo quien lo pilotea a lo largo de toda la gira mundial.
Una experiencia que siempre vale la pena. Después de todo, Iron Maiden es mucho más que una banda de rock: es un transmisor de emociones.
Se vienen las elecciones. ¿Vio señora? De aquí hasta fines de junio deberemos soportar toda clase de obscenidades, más mentiras de las habituales, flagrantes violaciones a la Constitución (por ahora no es más que una estación de trenes) y a la ley, en resumen, lo más miserable entre lo miserable y lo más perverso entre lo perverso de nuestros dirigentes.
La más grande de las dos perras que hay en casa me estaba mirando y yo le dije, muy en broma:
-“¿Y Ud. por quién piensa votar?
-“¡Por Obama! ¡Porque es negro como yo!”
Le puse cara de “no digas boludeces”. A lo que replicó:
-“¿Qué? ¿Y no podría ser?”
Pensándolo mejor, tiene razón. Si se puede, de un acrobático salto, cambiar de provincia o distrito, tarde o temprano, podríamos importar “candidatos testimoniales” desde el extranjero. Y si continuamos con la misma lógica, podríamos hacer votar a los animales domésticos, por ejemplo. Mejor, no demos más ideas a los inescrupulosos.